Cuidado del otro y coronavirus

Mientras conmemoramos la encíclica durante la Semana Laudato Si’, nuestro mundo está siendo profundamente afectado por la pandemia de coronavirus.

La Semana Laudato Si’ nos ayuda a redefinir el mundo que surgirá después de que la pandemia haya pasado. La crisis actual es una oportunidad para empezar de nuevo, y para asegurarnos de que el mundo que surja después de que esta crisis haya pasado sea sostenible y justo.

Laudato Si’ nos recuerda que “todo está conectado” y trágicamente, esta catástrofe sanitaria tiene mucho en común con la catástrofe ecológica.

  • Ambas son emergencias mundiales que afectarán a muchas personas, tanto directa como indirectamente.
  • Ambas son sufridas más gravemente por los pobres y vulnerables, y ambas dejan al descubierto las profundas injusticias de nuestras sociedades.
  • Ambas se resolverán sólo a través de un esfuerzo conjunto que apele a nuestros mejores valores comunitarios.

Mientras nos preparamos para la Semana Laudato Si’ y el camino a recorrer después, reflexionemos juntos sobre cómo las lecciones de la encíclica nos guían a través de la crisis actual.

“Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores” (LS 246)

Guía para la reflexión

Introducción

Esta guía te ayuda a reflexionar sobre la pandemia de coronavirus a la luz de Laudato Si’. Utiliza el modelo “ver, juzgar, actuar” que es común en la doctrina social de la Iglesia.

Ver: Para entender mejor las causas y consecuencias de la pandemia de coronavirus, lee la reseña informativa y luego reflexiona sobre las preguntas que se proporcionan. Quizás desees reflexionar sobre estas preguntas en silencio, escribiendo tus respuestas en un diario, o analizándolas en un pequeño grupo.

Juzgar: Para discernir la forma en que Dios te está invitando a responder, lee las citas y luego reflexiona sobre las preguntas que se proporcionan. Una vez más, tu reflexión puede hacerse en silencio, con respuestas escritas, o comentándolas con un grupo pequeño.

Actuar Después de entender la situación y discernir tu respuesta a ella, es importante emprender acciones. Puedes elegir una de las opciones sugeridas o tomar tu propio camino, según lo que Dios te pida.

Te proponemos que repitas este proceso después de completar tu acción . De esta manera, tendrás una comprensión constante de la situación y del llamado de Dios en tu vida.

Ver

Causas de la crisis del coronavirus
La pandemia de coronavirus ha generado incertidumbre y sufrimiento en nuestro mundo. Expresamos nuestra compasión hacia aquellos que sufren directamente de la enfermedad respiratoria COVID-19, aquellos que se arriesgan cada día para servir a los demás, y aquellos que han perdido a sus seres queridos y sus fuentes de sustento.

Además de la tragedia de esta experiencia, nos damos cuenta de lo trágico que resulta que una enfermedad como el coronavirus se haya predicho desde hace mucho tiempo.

Muchas de las enfermedades más devastadoras de las últimas décadas, como el Ébola, la gripe aviar y el SARS, han venido de los animales, al igual que este coronavirus. De hecho, el 75% de las enfermedades infecciosas que aparecen provienen del mundo animal. El coronavirus que ahora está arrasando el mundo surgió inicialmente de los murciélagos.

En 2007, los científicos advirtieron que la presencia de estos virus en los murciélagos era una “bomba de tiempo”, especialmente si se tiene en cuenta la práctica cada vez más frecuente de destruir los hábitats naturales y el comercio ilegal de vida silvestre, que reduce las barreras naturales que de otro modo nos separarían de estos animales.

La aparición de este coronavirus es un signo de las devastadoras consecuencias que conlleva la forma en que tratamos a la naturaleza y a los demás. En los últimos meses, los incendios forestales que se han hecho más frecuentes por el cambio climático han asolado Australia. El clima inusualmente caluroso y las fuertes lluvias asociadas al cambio climático han dado lugar a una devastadora plaga de langostas en África Oriental. Lamentablemente, incluso la contaminación atmosférica está aumentando el riesgo de muerte de las personas que tienen COVID-19.

Los seres humanos no podemos estar sanos si el planeta no está sano. En todo el mundo, vemos que la familia humana es parte del mundo natural, y que la forma en que tratamos a la naturaleza, a cada uno de nosotros y al Creador están todos conectados.

Riesgos y consecuencias
Tal como sucede con otras crisis, las consecuencias del coronavirus serán sentidas tanto a nivel local como global, a corto y a largo plazo.

En aquellos lugares donde el brote ha sido particularmente grave, las familias ahora se preocupan y se lamentan por sus seres queridos. Las cuarentenas y los toques de queda obligatorios han paralizado economías enteras y han provocado la pérdida de trabajo. En algunos lugares, la pandemia ha puesto al descubierto gobiernos disfuncionales; en otros, ha servido de pretexto para la corrupción; mientras que en otros tantos ha dado lugar al surgimiento de un régimen autoritario. A largo plazo, existe una gran incertidumbre sobre la recuperación económica y la estabilidad de las instituciones sociales.

El riesgo de daño por el coronavirus es mayor para los más vulnerables. Los 2.000 millones de personas que trabajan en el sector no estructurado de la economía, a menudo vendiendo bienes y servicios en la calle, se ven obligados a mezclarse con grandes multitudes para alimentarse a sí mismos y a sus familias. Los 2.6 millones de personas que viven hacinadas en campos de refugiados, a menudo sin agua corriente, no pueden mantenerse limpias o alejadas de sus vecinos enfermos. Y con la mitad de la población mundial sin acceso a asistencia médica básica, miles de millones quedan desamparados.

A modo de ejemplo de cómo esta crisis es sentida por los más vulnerables, por favor toma en cuenta este testimonio del P. Daniel Franklin Pilario de Manila. El P. Daniel describe la situación que enfrentan las personas más desfavorecidas de su vecindario.

El área del P. Daniel incluye gente pobre que tiene viviendas de mala calidad y se enfrentan a opciones imposibles. “En las zonas densamente pobladas el aislamiento es imposible. En una situación que, desde las primeras horas, se presentó como crítica para los más vulnerables”.

A pesar de que los más pobres deben trabajar para comer, y a pesar de que muchos viven con familias enteras en una sola habitación, el presidente ha exhortado a los servicios de policía a disparar sin previo aviso a los que rompan la cuarentena. “En esta difícil situación, a muchos ciudadanos filipinos se les pide que elijan cómo morir: por el virus o por el hambre”.

Incluso descubrir cómo ayudar es difícil, ya que no existen suficientes instrumentos sociales como un censo exacto. En esta situación, los más vulnerables simplemente no cuentan: “No tienen nombre, no tienen rostro, no tienen nada”.

Esperanza
Aunque esta pandemia ha sido difícil para todos y devastadora para muchos, también ha hecho brotar un manantial de la bondad amorosa que Jesús nos llama a compartir.

El coraje altruista de médicos, enfermeras, conserjes, trabajadores de tiendas de comestibles y carteros ha permitido que la vida continúe, a menudo literalmente. Incontables actos de compasión y bondad han aliviado las cargas de los seres queridos. Inspiradoras muestras de solidaridad han animado a los cansados a continuar su lucha.

La creatividad y la compasión de los más pobres y vulnerables es especialmente aleccionadora.

Tomemos como ejemplo, a una madre en los Estados Unidos que se queda sin comidas para que sus hijos puedan comer, a un vecino en España que ofrece cuidado infantil gratuito a los que deben trabajar, y a jóvenes enfermeras migrantes que inesperadamente se han convertido en auténticas heroínas en Alemania.

La inspiradora respuesta mundial a la pandemia, en la que cada uno de nosotros hace su parte para proteger a todos, es el tipo de respuesta que se necesita para resolver la crisis ecológica.

Al unirnos como individuos dentro de marcos sociales que protegen el bien común, podemos sanar nuestras relaciones con el Creador, la naturaleza y entre nosotros.

Pausa para la reflexión
Teniendo en cuenta el panorama general del coronavirus, reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son algunas de las causas de esta crisis?
  • ¿Cuáles son algunas de sus consecuencias?
  • ¿Cuáles son las formas específicas en que las personas más vulnerables pueden resultar perjudicadas durante esta pandemia? ¿Cuáles son algunos de los dones que ofrecen las personas más vulnerables?
  • ¿Cuáles son las formas específicas en que las comunidades se han unido para manifestar el amor al prójimo durante este tiempo?
  • ¿Cuáles son algunas similitudes entre la pandemia de coronavirus y nuestra catástrofe ecológica?

Juzgar

Comprender la pandemia de coronavirus es el primer paso para hacerle frente. Luego, estamos llamados a discernir el llamado de Dios para nuestras vidas.

Para empezar, por favor considera los siguientes pasajes de las Escrituras y de Laudato Si’. Te animamos a leer estos pasajes pausadamente y de manera contemplativa. Léelos en voz alta, respira profundamente entre ellos y anota cualquier pensamiento o sentimiento que te venga a la mente mientras lees.

La Justicia en las Escrituras
“¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo.” (Isaías 58, 6)

“Ya se te ha dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: tan sólo que practiques la justicia, que seas amigo de la bondad y te portes humildemente con tu Dios.” (Miqueas 6, 8)

“Abre la boca en favor del mudo, sostén la causa de todos los desamparados.” (Proverbios 31, 8)

Los más vulnerables en las Escrituras
“Porque Yavé es el Dios de los dioses y el Señor de los señores, el Dios grande, el Dios fuerte y terrible, el que da un trato igual a todos y no se deja comprar con regalos. Hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero dándole pan y vestido.” (Deuteronomio 10, 17-18)

“El que desprecia a su prójimo comete un pecado; feliz el que tiene piedad de los desgraciados.” (Proverbios 14, 21)

“Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer; tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver.» Entonces los justos dirán: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y te fuimos a ver? El Rey responderá: «En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a mí.»” (Mateo 25, 35-40)

De Laudato Si’
“Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia.” (LS 52)

“No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada. […] Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.” (LS 91)

“Cuando se habla de «medio ambiente», se indica particularmente una relación, la que existe entre la naturaleza y la sociedad que la habita. Esto nos impide entender la naturaleza como algo separado de nosotros o como un mero marco de nuestra vida. Estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados. […] No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.” (LS 139)

Pausa para la reflexión
Después de leer, dedica unos minutos a la oración silenciosa. Invita al Espíritu Santo a tu corazón y escucha cualquier señal que puedas recibir. Luego reflexiona sobre las siguientes preguntas.

  • ¿Cuál es la visión de Dios sobre la justicia?
  • ¿Qué me dice Dios sobre los más vulnerables entre mis hermanos?
  • ¿Cómo se aplican las enseñanzas de Laudato Si’ a esta crisis?
  • De manera general, ¿cómo estoy llamado/a a responder a esta crisis? De una manera más específica, ¿siento que el Espíritu Santo me mueve a emprender una acción particular?
  • ¿De qué manera la respuesta a esta crisis me preparará para un compromiso duradero en el proyecto de proteger la creación de Dios?

Actuar

“Hermanos, si uno dice que tiene fe, pero no viene con obras, ¿de qué le sirve?”. (Santiago 2, 14)

“La atenuación de los efectos del actual desequilibrio depende de lo que hagamos ahora mismo, sobre todo si pensamos en la responsabilidad que nos atribuirán los que deberán soportar las peores consecuencias.” (LS, 161)

“El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor. […] El amor social es la clave de un auténtico desarrollo. […] En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad.” (LS 231)

Después de procurar entender mejor el coronavirus y discernir el llamado de Dios para tu vida, te invitamos a llevar tu fe a la acción.

Como sugerencias, considera la posibilidad de emprender alguna de las acciones que se describen a continuación. Si sientes que el Espíritu Santo te está guiando en otra dirección, por favor, siéntete libre de compartir tu compromiso con el mundo publicándolo en los medios sociales con el hashtag #LaudatoSi5.

Oración
Reza por el bienestar de los que están sufriendo y por los que se enfrentarán a grandes incertidumbres en el futuro.

  • Únete al momento global de oración el 24 de mayo al mediodía, hora local. Aquí encontrarás más información.
  • Aquí encontrarás una guía sencilla para organizar un servicio de oración en línea.
  • Invita a tu sacerdote a incorporar el día de oración en la liturgia del domingo.

Incidencia
Incide para proteger a los más vulnerables. Así, ayudarás a asegurar que la sociedad que surja tras el paso de la pandemia sea más segura y justa. Aquí hay una guía sencilla para incidir en favor de los más vulnerables.

Cuidado de la creación y el espíritu
A la luz de las profundas conexiones entre las formas en que tratamos a la naturaleza, a los demás y al Creador, dedica un tiempo a cuidar de la creación. Esta práctica te dará paz en el espíritu mientras proteges nuestra casa común. Algunas acciones sugeridas aquí.

“Así como la vida y el mundo son dinámicos, el cuidado del mundo debe ser flexible y dinámico.” (LS 144)

Print Friendly, PDF & Email

Los comentarios estan cerrados.