Una razón para la esperanza

Publicación del 13 de Marzo, 2019 de Catholic Ecology

Foto © Carlos Cid Gaitán

Un post especial sobre eco-líderes: Víctor Cid encuentra en la Laudato Si’ la inspiración para cuidar de la creación de Dios y afrontar su batalla contra la leucemia.

En el sexto aniversario del pontificado del Papa Francisco conocimos a Víctor Cid, un joven de la ciudad de Linares, en Jaén, España. Es un fotógrafo, excursionista y animador local del Movimiento Católico Global por el Clima. Su amor por la naturaleza encontró nuevo sentido cuando leyó la Laudato Si’ del Papa Francisco -un documento que también ha ayudado a Víctor a entender su lucha contra la leucemia.

Víctor tiene 31 años. Aunque su trabajo está relacionado con los ordenadores, siempre le ha gustado la naturaleza y la fotografía. Comparte sus fotografías y reflexiones en su web derutasporlanaturaleza.es

“Desde que el Papa Francisco publicó la Laudato Si’, he intentado ayudar desde mi web a conservar nuestra casa común desde el punto de vista cristiano”.
Víctor añade que “trabajar para conservar nuestra casa común implica preocuparse por unir a toda la familia humana en la búsqueda de una manera sostenible de desarrollo para todos. Sabemos que las cosas pueden cambiar”

Las cosas cambiaron para Víctor con el diagnóstico de cáncer. Pero en lugar de caer en la desesperación, encontró sentido y esperanza en las palabras del Sumo Pontífice.

“Ya he recibido un trasplante de médula ósea, y ahora estoy en casa, luchando por superar esta situación. Mi médico me ha dicho que vaya al campo y respire aire puro, porque la contaminación de la ciudad me puede hacer daño”

Víctor dice que esas palabras le recordaron esta cita de la Laudato Si’:

“Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza” (LS, 44)

Víctor recuerda que cuando leyó la Laudato Si’ por primera vez, pensó que como cristiano y amante de la naturaleza tenía que hacer algo.

Desde entonces, ha participado en proyectos de protección medioambiental y se ha unido a una asociación que trabaja en estos temas, así como a un programa de voluntariado local.

“Lo que siento cuando estoy rodeado de la naturaleza no se puede expresar con palabras. La vida verdadera sucede en un momento, cuando estamos solos, pensando, sintiendo, siendo conscientes de nosotros mismos. La vida verdadera acontece en el agua, en los bosques, rodeados del paisaje que nos recuerda quiénes somos. Me encuentro con Dios cada vez que voy al campo. Le reconozco en los animales, en los ríos, en las plantas, en el entorno”

Víctor dice que mucha gente cree que hemos creado nuestro entorno. En lugar de eso “hemos creado la ilusión de que gracias a nuestros avances en la ciencia moderna y la tecnología, ya no dependemos de la naturaleza. Conservar la biodiversidad del planeta es muy importante. Los humanos necesitamos convivir con las especies y los hábitats para recuperar el equilibrio de nuestros ecosistemas”

Cuando le preguntamos cuál es el mensaje más importante que espera compartir con su trabajo como fotógrafo y defensor del medio ambiente, dice esto: que cuidar de nuestra casa común y de la creación de Dios es algo muy serio.

“Nuestra casa común está en peligro”, añade. “Podemos pensar en ella como un árbol gigante, y los humanos somos como pequeñas hachas que están cortando este árbol poco a poco. Y los más afectados son los enfermos”

“Me refiero a las personas enfermas sin importar su enfermedad, pero sobretodo, pienso en las personas enfermas a causa de la pobreza, el hambre, la sed.
Los humanos hemos creado estas situaciones al destruir nuestra casa común.
Tenemos que ser responsables en nuestro estilo de vida. No podemos consumir más de lo necesario, por ejemplo. Si no actuamos de forma responsable, estrangulamos a la creación”

Por favor, rezad por Víctor mientras sigue en tratamiento. Pedimos a Nuestro Señor que Víctor pueda continuar su trabajo como amante y defensor de la naturaleza.

Él es, en resumen, un hombre del que podemos aprender. Su ejemplo nos muestra que los eco-líderes no necesitan estar a la cabeza de grandes organizaciones o tener reconocimiento a nivel mundial. La historia de Víctor es un recordatorio de que una persona, inspirada por el Papa Francisco y la Laudato Si’, puede ir al mundo a defender la creación de Dios, para que esa creación siga nutriendo y protegiendo a la raza humana.